sábado 27 de enero de 2007

El mejor y peor momento del día

Bueno, pues vamos a trincar este meme que he visto pasar por ahí, a ver que tal sale.

A ver, el mejor y el peor momento del día... Empecemos por el peor.

El peor dentro de lo que cabe, claro, suele estar a esta misma hora del día, entre las 12 y las 2 de la mañana. Como ya expliqué en su día, cuando no hay que madrugar al día siguiente (o si lo hay, de 12 a 1) me planto delante del ordenador en esa franja horaria sin hacer nada concreto. A ver, ahora he hecho: meter la nariz en un artículo curioso sobre Madrid en el NY Times, divagar por Slashdot y enviar el apunte sobre la formación del Partido Pirata, ver unos blogs, acordarme de que tengo que adelantar trabajo, instalar una demo del Age of Empires II en Wine, jugarla un rato y escribir esta chorrada.

Vamos a ver, no es que esto suene mal, porque es estar relajado y tal, tocándote las pelotas; pero aparece una especie de debate raro conmigo mismo: "—¿Hasta cuando me quedo aquí? ¿tengo sueño?—Y una leche que me voy a ir a la cama ahora. —Joder, ¿pues que hago? —¿Ya hemos ido al Menéame?" Y así hasta que dios quiera.

Entonces, la consecuencia de esto es otro evento que también puede ser el peor del día: tener que aguantar despierto al día siguiente en clase. Es jodido: tienes a un tío, en Literatura, destripándote las pajas mentales de Liebniz y de cuatro cantamañanas más, y hay que aguantar por cojones ahí sentado dos horas, sin que se note mucho el meneo de la cabeza hacia a la mesa, ni el progresivo cerramiento de los ojos. No sé, a veces me pregunto si se me notará demasiado... Desde luego, a mí por lo menos, si fuera el profesor, me tocaría la moral ver como alguien que está en la segunda fila delante mío se debate entre los apuntes y la fase REM.

Sin embargo, el mejor momento del día, veamos pues... que no sea la merienda o coger el metro por la mañana. No sé, hoy por ejemplo he merendado unas rodajas de chorizo metidas en el microondas que estaban de cine (45 segundos a toda potencia); y el metro, pues no sé, tampoco lo odio, aunque también es cierto que solo chupo líneas nuevas, como la 8.

Pero hoy la cosa ha dado un pequeño vuelco. Hasta las 4 de la tarde todo iba como previsto: metro, siesta... Pero, justo al salir de clase, cuando me disponía a enfilar las escaleras del metro, noto como los maravillosos efectos de la química y de la física se materializan en mi interior, precisamente a la altura del intestino grueso. La verdad es que no sé si sería el jugo de las dos mandarinas que me he metido de postre lo que ha hecho efecto sobre algo de chicha, pero el caso es que, en plena digestión, la presión ejercida sobre cierta esclusa al final de la espalda habrá subido a 4 o 5 atmósferas. Así sin avisar.

Lo cierto es que después el subir y bajar por las escaleras mecánicas se hace bien jodido. Se nota como una burbuja enorme se va paseando a sus anchas por el final de trayecto del aparato digestivo, desplazando la materia oscura de un sitio a otro. Son como ciclos: en un momento estás que te cagas en tu estampa y en la madre que parió las mandarinas, y cinco segundos después vuelves a ir de puta madre. Lo malo es que los ciclos van in crescendo, así que supongo que cuando ya subía en el ascensor de mi casa cualquier vecino que se hubiera cruzado conmigo se habría acojonado ante mis retorcimientos.

Luego, ya al final, todo este calvario lo compensa una oportuna descarga en el señor Roca y todos tan contentos. Es una sensación de ligereza, de calma... de la hostia, aunque eso sí, hay que tener cuidado con sincronizar bien la maniobra de acople, puesto que un imprevisto como un cinturón que se resiste a ser desabrochado puede ocasionar fugas de diversa índole a destiempo; pero todo es cuestión de práctica...

Definitivamente creo que son dos ejemplos de peor y mejor momento del día.

Y prometo no volver a escribir nada a las 2 de la mañana. Lo juro.

domingo 14 de enero de 2007

Servicio Público

Servicio Público

viernes 12 de enero de 2007

Parada en el metro

Esta mañana iba yo en el metro, en la línea 8, y justo antes de llegar a Mar de Cristal, se para. Normal dentro de lo que cabe.

Sin embargo, lo de hoy lo he visto distinto. Las letras de las marquesinas que anuncian la próxima parada se habían vuelto rojas (normalmente son naranja-amarillo) y decían lo que se suele decir por megafonía: "POR AVERIA EN LA LINEA, EL SERVICIO NO SE PRESTA CON NORMALIDAD. DISCULPEN LAS MOLESTIAS. GRACIAS." Primer punto.

Luego, tras lo que viene a durar la canción de God Only Knows de los Beach Boys, el tren vuelve a andar pero vuelve a frenar, cada vez más cerca de la estación. La gente se impacienta, y al minuto se oye por la megafonía del tren algo como "salgancuantoantesporfavor".

Sin embargo, yo ya pensando que se montaría un pollo parecido a éste, teniendo que ir a andar por la vía y tal, el tren arranca y llegamos definitivamente a la estación.

Qué pena que al final no haya pasado nada, con lo que hubiera disfrutado... No sé, este tipo de cosas tienen algo que me atrae, siempre que nadie salga herido ni nada grave, claro.

El papelito

Pero, como no hay mal que por bien no venga, mi colección de justificantes del metro tiene a un nuevo compañero:

Incidencia

lunes 8 de enero de 2007

Galas de nochevieja

Yo he visto terminar las galas de nochevieja. Sí, yo lo he visto.

Hugo en su Cinta 2.

viernes 5 de enero de 2007

Rescates

Aquí en el colegio, hay ciertas épocas del año en las que el personal está en crisis. Éstas suelen ser a finales de noviembre, navidad, febrero, abril-mayo y junio, según el curso (este año y el siguiente me toca, lamadrequemeparió).

En esas semanas se arrejuntan numerosos exámenes y/o deberes (más y que o, curiosamente), lo que nos lleva a repasar lecciones, ejercicios y resúmenes de libros.

Muchas de estas cosas se encuentran en los cuadernos o en ciertos casos (resúmenes sobre todo) en El rincón del vago. Pero, ¿qué sucede cuando no están en ninguno de esos sitios? Pues que aparecen unas páginas que te ofrecen, en teoría, toda la información que buscas a cambio de pasta gansa.

Les tengo así como asco, porque saben que la gente que acude a ellas está por regla general desesperada y hasta el cuello de mierda, y que probablemente aflojará el bolsillo sin problemas.

Yo por lo menos intentaré abstenerme de poner los pies en esos garitos. Es decir, aunque sea si se ve que hay que suspender pues se suspende y punto, pero el honor mejor conservarlo todo lo que se pueda, que últimamente andamos algo escasos.

Y sí, la autodisciplina me suena de lejos, de muuy lejos... (a.k.a. hoy, hasta la madrugada a full-throttle en el escritorio, redactando algo que se parezca a esto).

miércoles 3 de enero de 2007

CONSEGUIR CONTRASEÑAS DE MESSENGER

Venga, andamos cachondos hoy. Vamos con un experimento sociológico. Me dispongo a plantar una mierda y sentarme a ver como vienen las moscas. Se llamará "Recupera la contraseña de tu MSN, Spaces, MySpaces, Hotmail...". Suena bien. Empieza la función:

Messenger pirata

RECUPERA LA CONTRASEÑA DE TU MSN MESSENGER, HOTMAIL O SPACE FACILMENTE!!!
SOLO HACE FALTA SINCERIDAD!!

Me ha costado AÑOS de investigación y de ingeniería inversa poder desarrollar un algoritmo de retro-computación redundante multi-sectorial para HACKEAR los servidores de Moco$oft. Pero al final lo HEMOS CONSEGUIDO.

Tengo en mi computadora un volcado COMPLETO de la base de datos de sus servidores, con todas las contraseñas codificadas de las cuentas PASSPORT, que es el sistema que utilizan para loguearse. Descifrar todas a la vez sería un proceso MUY COSTOSO (por la codificación en caracteres UTF-9000 de NOTACION TRINARIA INVERSA, ¡uf!), y por eso no puedo publicarlas todas ahora.

Sin embargo, puedo hacer el esfuerzo de descomponer algunas si me daís una DIRECCIÓN VÁLIDA de MSN y una muy buena razón para que gaste MI TIEMPO en ello.

Los resultados serán publicados próximamente en el PORTAL EXPERTO de barrapunto.com. MANTENGANSE HASTA ENTONCES A LA ESPERA.

UN SALUDO CORDIAL,
MR¶HØs 06

POR FAVOR, COMUNICA TU PETICION EN LOS COMENTARIOS JUSTO ABAJO

Las escobas y los cohetes de nochevieja

Esta nochevieja he descubierto dos cosas en las que no había reparado otras veces todo lo que me gustaría: los presentadores de las uvas y los cohetes que vienen inmediatamente después.

Las uvas

Desde que me acuerdo las uvas siempre se han tomado en mi casa en la 1, con Ramón García; pero sólo las uvas, ya que la gala casi siempre iba por otra cadena. Uno ya se acostumbra a ver al individuo con la pareja de turno explicando los secretos mejor guardados del sistema de campanadas del reloj de la Puerta del Sol. Todo más o menos normal y sin sobresaltos, como siempre, vaya.

Sin embargo, los dos últimos años, las hemos tomado con los guiñoles de Canal +/Cuatro. Éstas se nota de lejos que las han grabado con un fondo azul en el estudio a las 3 de la tarde el 15 de diciembre y que hay un tío que vela por que las campanadas del vídeo estén sincronizadas con las de la Puerta del Sol. Pero ver a cambio a los guiñoles merece la pena. Es un espectáculo parecido a este de Chiquito de la Calzada de 1995 (que por cierto, no sé qué coño de campaña de Koipe era esa, que en los vídeos de YouTube está hasta en la sopa), solo que algo más elegante y menos casposo.

Pero lo de este año ha sido especial. Nos hemos ido de Madrid, a ver a toda la familia, y así por cambiar, las hemos visto en una cadena local: Tele Rioja.

Aquí se nota que a los presentadores los acaban de plantar delante la cámara con un guión y que se las tienen que apañar para rellenar un cuarto de hora con una conversación distendida entre ellos (juas) y con un par de minientrevistas grabadas al alcalde o a gente de la calle. Es uno de esos momentos en los que alguien que haya leído a Fuckowski se acuerda de las escobas. Desde luego merece la pena la experiencia y aguantarse la risita.

Los cohetes

Pero sin embargo los cohetes son la otra cara de la moneda.

No entiendo como ya en el siglo XXI se sigue permitiendo que una cuadrilla de borrachos se dedique a lanzar cohetes de gran alcance por la calle. Justo después de las campanadas hay un huevo de gente asomada a los balcones, y creo que las probabilidades de que un gracioso de estos falle al apuntar "pa'rriba" son más o menos altas, lo que puede sin duda acabar en tragedia.

Así que sin más, hago desde aquí un pequeño llamamiento a la población lanza-cohetes de nochevieja:

Comprad más serpentinas y matasuegras y meteros a cambio los cohetes por el culo, que para lanzar granadas ya está el Quake.