¡TRAS! (La Guerra de los Mundos, ¡tachán!, que sí)
En un principio el post se terminaría aquí, con el bello modelo de la imagen saludando a los Google Visitors, pero esta mañana de viernes me siento inspirado (y aburrido de la hostia), así que procedo al comentario del film o de la cinta (¿qué suena más pomposo?) que vi ayer para dormir. Luego por la tarde lo colgaré como borrador de lata. No tengais en cuenta el contenido ;)
Aparte del cierto asco que dan las cucarachas y todo lo relacionado, la peliculita pone de una mala leche de la hostia. Calentito me fui ayer a la cama.
No sé, la verdad es que jode ver como está la gente más o menos tranquila al principio y cómo se va todo a tomar por culo en dos patadas. Es una sensación de impotencia curiosa, que además se destaca con la mierda de tono gris que dura los 112 minutos de la película (lo siento, el enlace me ha caído a huevo). La verdad es que el tío que diseñó la imagen debe ser un puto genio, igual para compensar lo que se ahorraron en guión.
Pero como siempre, ya puestos a criticar, procedo a rememorar un par de detalles que me perturban. Así de memoria, lo primero que me mosqueó fue al principio cuando se funden todos los aparatos eléctricos. De primeras se paran las luces, los teléfonos, los móviles, e incluso los relojes de pulsera. Pero también se escacharran los coches, y que yo sepa, estas invenciones del hombre blanco sólo necesitan una buena dosis de electricidad al arrancar, y luego ya tiran del motor. Puede ser también que con toda la electrónica que lleven que si de repente deja de funcionar se pare el coche entero, pero no estoy muy convencido de esto. Además, la solución que propone el Tom Cruise es cambiar los er solenoide, lo que curiosamente funciona. No entiendo: ¿entonces los solenoides que estaban dentro de los coches parados se funden y los que están en su caja en el taller no? Bueno, el caso es que el tío echa a andar una furgoneta de cuando Constantino Romero tenía melena.
Luego, una vez en el vehículo, la familia feliz compuesta por papá, la HijaPuta™ Rachel y el pequeño RobbiePumPum, circula tranquilamente durante varios kilómetros por una autopista de tres carriles trufada de coches parados. La verdad es que resulta curioso que en primer lugar nadie les asalte como pasa después cuando llegan a no sé qué pueblo por la noche, y que además encuentren un camino libre para circular rápido entre tanto coche. Estamos hablando de un buen atasco con los coches girados más o menos al azar, así que tiene tela el tema.
Bueno, una vez terminado el frenético viaje, el grupo se alberga en un chalet en el que pasarán una noche movidita, aderezada con lo que desde las ventanas del sótano parecen fuegos artificiales con ruidos de arcadas alienígenas. Cosa rara, oiga. Pero más raro es todavía cuando se despiertan. Efectivamente, nuestro amigo Tom se levanta por la mañana temprano para evaluar los daños exteriores y se encuentra con algo insólito. No, no son los restos de una orgía brutal en el jardín de sol a sol, sino todo un señor Boeing 737 o sucedáneo (¿o mejor un Airbus?) desmontado en cómodos fascículos. Curiosamente, la primera entrega, un flamante (en ambos sentidos) reactor aparece en medio del salón del chalet, al lado del sofá con la tapiceria blanca impecable y del escritorio de pino gallego con papeles ordenados encima. Luego encima para más inri aparece el cuerpo del avión con todos los asientos al aire libre y sin ningún resto de pasajero. Vamos, que o el avión volaba vacío, o no llevaba puesto el cinturón de seguridad ni el Tato en el momento de estrellarse. Curioso.
A partir de aquí creo que la cosa transcurre más o menos dentro de la lógica hasta que entran en escena los trípodes en unas montañas, que es una imagen bastante dramática que mola. ¿Ya he dicho que el ¿director de fotografía? es un genio? El caso es que una vez que bajan del monte y llegan a una explanada se dedican a recoger humanos cual fresas silvestres y a encerrarlos en una especie de jaulas que cuelgan de los trípodes a modo de cojones. Una vez ahí, la idea es que una especie de tentáculo baje de una apertura en la parte superior para enganchar a algún infeliz y succionarle la sangre y tal. El problema viene cuando toca succionar al señor Cruise. Con el primer infeliz que se llevan adentro nadie mueve ni una pestaña, pero con este sujeto la cosa cambia. La gente empieza a colgarse en cadena de él para salvarle hasta que consiguen separarle de lo que sería el tentáculo. Entonces inmediatamente descubren que el bueno de Tom mientras se debatía en el ano de la máquina —que no lo he dicho, pero el tentáculo parece salir de un ano telescópico— ha soltado un par de granadas con la cuenta-atrás en marcha. Entonces se produce la explosión interna y el trípode comienza a tambalearse. Pero curiosamente, justo antes de caer rendido deja caer grácilmente las cajas donde estaban encerrada toda la caza humana, no sea que se hagan pupa. Extraordinario. Y luego ya por aquí <SPOILER-DEL-15> los marcianitos se empiezan a poner malos, los trípodes se debilitan, se les jode el escudo cósmico y van cayendo a golpe de misil ligero. Y aquí se acaba la película, con el personal preguntándose qué coño pasará cuando los marcianos descubran la solución a la gripe terrestre.</SPOILER-DEL-15>
Ostia, y se me olvidaba. Vereís, al principio estos bellos seres se dejan caer a la Tierra por medio de una especie de tormenta curiosa. Hacen esto para entrar bajo tierra y montarse en lo que serían los famosos trípodes, que según cuenta la historia habrían aguantado enterrados en la Tierra Dios sabe cuánto esperando el día D para montar una buena. Y digo yo: ¿por qué no haber invadido la Tierra cuando vinieron a enterrar las máquinas? ¿Y por qué nadie en el mundo se percató se semejantes masas de metal enterradas a baja profundidad? Son preguntas que me quitan el sueño.
En fin, entretenida película.